El alza del precio de los alimentos se aceleró aún más en el primer semestre de 2008. Si bien los precios bajaron desde sus niveles máximos el año pasado, el precio de los principales cereales es todavía sustancialmente más alto que el promedio. Éstos se mantienen un 60% por encima de los de principios de 2006 a pesar de que desde 2008 han bajado en un 40%. Por ejemplo, los costos del arroz se han más que duplicado en comparación con inicios de 2006, aunque han bajado en un 37%, mientras que los precios del maíz y el trigo se mantienen un 48% y un 35% -respectivamente-, más elevados que hace tres años.
Si bien los precios internacionales cayeron, esta baja no se reflejó en muchos países donde las condiciones locales determinan la diferencia en muchos casos.
Se pronostica que los precios de los alimentos básicos podrían ser en promedio un 25% más altos entre 2009-2018 comparados con el período 1999-2007 y serán posiblemente mucho más inestables.
Las circunstancias externas al sector alimentario llevan a aumentar mundialmente los precios de la comida: los biocombustibles y las materias primas traspasan la elevada volatilidad de los precios del combustible y los metales a los mercados de cereales, mientras que las perspectivas del cambio climático ponen en peligro las cosechas agrícolas, especialmente en las zonas tropicales.
La gran inestabilidad de los precios de los alimentos, junto con el impacto de la crisis financiera, amenaza con agravar la inseguridad alimentaria y las privaciones de los más pobres. Según las últimas estimaciones de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), por primera vez en la historia de la humanidad, más de 1.000 millones de personas de todo el mundo están malnutridas. El hambre afecta ahora a una de cada tres personas en África al sur del Sahara.
En un contexto de inseguridad alimentaria, cuando una familia debe lidiar con precios altos y no cuenta con ningún tipo de ayuda, con frecuencia no tiene más alternativa que reducir su consumo de alimentos, comprar otros de menor calidad o precio o dejar de gastar en servicios básicos como salud y educación.
A principios de 2008, la Junta de los jefes ejecutivos de Naciones Unidas creó el Equipo de Tareas de Alto Nivel (HLTF, por sus siglas en inglés) sobre la Crisis Mundial de la Seguridad Alimentaria, bajo el liderazgo del Secretario General. Este grupo reunió a los directivos de los organismos, fondos y programas especializados de la ONU, así como de las instituciones de Bretton Woods y algunas secciones pertinentes de la Secretaría de la ONU para elaborar el Marco Amplio para la Acción (CFA, por sus siglas en inglés), el que fue adoptado por la Asamblea General en septiembre de 2008.
El CFA converge con el marco del GFRP, que fue ratificado por el Directorio Ejecutivo del Banco el 29 de mayo de 2008. Asimismo, delinea la postura conjunta del equipo de la ONU sobre las acciones propuestas destinadas a: a) abordar las actuales amenazas y oportunidades que surgen de las fluctuaciones y la inestabilidad del precio de los alimentos; b) modificar las políticas a fin de evitar futuras crisis alimentarias, y c) contribuir a la seguridad alimentaria y nutricional a nivel nacional, regional y mundial.
El BID ha respondido a las solicitudes de asistencia de los países en cinco áreas fundamentales y ha ayudado a:
- La identificación de la combinación adecuada de políticas de corto y mediano plazo requeridas para proteger a los grupos vulnerables.
- Agilizar el financiamiento para facilitar el ajuste a una situación alimentaria más difícil, mientras amplía el destinado a inversiones de largo plazo en agricultura y desarrollo rural y en protección social.
- Facilitar el flujo de recursos del sector privado en la producción y distribución de alimentos en los países pobres.
- Reducir los riesgos relacionados con la seguridad alimentaria, y buscar mejores vías para afrontar las inestables circunstancias.
- La institución, también, continúa trabajando estrechamente con los organismos de la ONU para tener una estrategia común frente a la crisis alimentaria.
En Nicaragua, representantes del BID sostuvieron una breve reunión informativa con 14 líderes de América Latina y el Caribe sobre el aumento del precio de los alimentos y su impacto en la región.
El 29 de mayo de 2008, la Junta de Directores Ejecutivos del Banco ratificó el Programa para hacer frente a la crisis mundial de los alimentos (GFRP, por sus siglas en inglés) con un monto inicial total de US$1.200 millones. Además de ofrecer financiamiento rápido brinda asesoría técnica y en materia de políticas a los países más pobres y vulnerables afectados por la crisis.
El GFRP abarca el fondo fiduciario Respuesta a la crisis de los precios de los alimentos (FPCR, por sus siglas en inglés) de US$200 millones, provenientes del superávit del BIRF y financiamiento rápido de la AIF y el BIRF.
En respuesta a la gran demanda, el 16 de abril de 2009, el Banco elevó el total del financiamiento a US$2.000 millones permitiendo la agilización de la entrega de US$800 millones adicionales en recursos de la AIF y el BIRF durante el ejercicio de 2010.
El objetivo general del GFRP es minimizar la amenaza que supone el elevado precio de los alimentos y los crecientes costos de la producción y comercialización de los productos agrícolas para la subsistencia de los pobres en las áreas urbanas y rurales de los países en desarrollo.
Este programa es un mecanismo global que ofrece acceso rápido a donaciones, créditos y préstamos del BIRF o la AIF para proyectos de inversión y sobre políticas de desarrollo. Todos los países miembros del BID que fueron afectados gravemente por la crisis pueden participar en el GFRP. Sin embargo, los recursos del FPCR están dirigidos a los países y territorios más frágiles y pobres que carecen de acceso a financiamiento inmediato y donde el impacto ha sido más severo.
A fines de agosto de 2009, el monto total para proyectos del GFRP (aprobados y en tramitación) ascendía a US$1.190 millones, de los cuales US$1.164 millones fueron destinados a proyectos aprobados por el Directorio en 35 países. Además, están en preparación proyectos en otros cuatro países por un monto total de US$26,4 millones.
Más inversiones de IFC en cadenas de suministro de la agroindustria. Durante el ejercicio de 2009 (que terminó el 30 de junio de 2009), IFC invirtió más de US$2.000 millones -un incremento del 42% respecto del ejercicio de 2008-, con el fin de aumentar la producción agrícola, incrementar la liquidez de las cadenas de suministro, mejorar la distribución y logística y aumentar el acceso al crédito de los pequeños agricultores. La mitad de los proyectos que representa cerca del 30% del volumen total comprometido se realiza en países prestatarios de la AIF. Por otra parte, las inversiones del ejercicio de 2009 en África alcanzaron US$160 millones -un aumento de un 38% comparado con 2008- y fueron destinadas a la agricultura, distribución y almacenamiento, molienda de granos, rehabilitación de cultivos y financiamiento del comercio.
Productos de seguro del mercado financiero y estrategias de gestión de riesgos. La crisis de los precios de los alimentos alertó sobre la necesidad de formular estrategias que ayuden a los países de ingreso bajo a mitigar el impacto de las crisis externas, principalmente la inestabilidad de los precios y de las condiciones meteorológicas.
A partir de junio de 2008, el BID puede ofrecer servicios de intermediación basados en un índice climático a fin de ayudar a sus clientes a transferir el riesgo de sufrir fenómenos climáticos graves a los mercados financieros. Este producto es un complemento a la amplia variedad de soluciones para el financiamiento en caso de catástrofe que permite a los países planificar respuestas activas ante los desastres naturales. Malawi fue el primer usuario de estos servicios.
El BID también brinda apoyo a la integración de estrategias nacionales de gestión de riesgos agrícolas y asistencia técnica en las operaciones de Marruecos, Malawi, Mozambique, Haití, Belice, Granada y Jamaica. A nivel medio y micro, la institución respalda iniciativas de seguros basados en un índice climático en Tailandia, Bangladesh, Nicaragua, Senegal, Burkina Faso, Kenya, Jamaica y Malawi. Del mismo modo, IFC y el BID completarán próximamente un estudio de factibilidad de un proyecto piloto de seguro para pequeños agricultores que cultivan maíz.
Actualmente, se está preparando un libro para recoger las lecciones aprendidas de las experiencias recientes y actuales relacionadas con seguros basado en índices climáticos en la agricultura y orientar a los profesionales dentro y fuera del Grupo del Banco Mundial. También se está finalizando un estudio mundial sobre la intervención pública en los seguros agrícolas. Además, IFC ha creado un Mecanismo de índices mundiales sobre seguros (GIIF, por sus siglas en inglés), el cual apoyará a los países en desarrollo en esta materia.
Investigación para superar brechas cruciales de conocimiento. El diseño de políticas adecuadas en respuesta a la crisis de los alimentos exige una sólida base de conocimientos empíricos en el ámbito nacional y mundial. En colaboración con otros organismos e instituciones, el BID realiza un exhaustivo trabajo analítico en seis áreas clave:
a) evolución mundial en los precios de los alimentos, aumento de la inestabilidad y aportes a debates sobre políticas en torno a la gestión de riesgos en los precios de los alimentos.
b) impacto del aumento de los precios en la pobreza, el género, la distribución y la nutrición.
c) repercusiones y reacciones fiscales y macroeconómicas.
d) respuestas e impacto en el comercio a nivel nacional y mundial.
e) facilitación de una respuesta para la cadena de suministro de la agroindustria, y
f) uso de medidas de protección social para mitigar el impacto social de la crisis.