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Boletin Nº6 - Noticia 9

9. La competencia electrónica y las Pymes

 

    El nuevo "juego digital" – no obstante sus aparentes misterios, secretos insondables y dificultades técnicas – ofrece muchas y muy interesantes posibilidades a las PYME exportadoras de países en desarrollo y economías en transición. Estas empresas temen quedar rezagadas debido a sus desventajas tecnológicas e infraestructurales, así como a su escaso conocimiento de los avances más recientes y las repercusiones de éstos para los países en desarrollo. Al mismo tiempo, se sienten muy estimuladas por el hecho de que algunos gobiernos y empresas de estos países han encontrado la forma de sacar partido de dichos avances.

    Por cierto, la tecnología ha transformado las relaciones entre los productores y los consumidores de bienes y servicios; ha redefinido el papel de los intermediarios en la cadena global de abastecimiento, y ha generado nuevas oportunidades y nuevos actores económicos. Han surgido nuevos modelos comerciales, lo que ha redundado en fuertes presiones sobre los métodos en vigor, que deben adaptarse a los nuevos patrones de competitividad. Ha aparecido así un nuevo factor determinante: la competencia electrónica. Como ocurre siempre con un juego totalmente nuevo, los triunfadores serán quienes tengan un perfecto dominio de sus reglas y se hayan entrenado adecuadamente para competir y ganar.

     

    Las reglas del juego: los dilemas del legislador

    Las reglas de este juego se han elaborado atendiendo a consideraciones cuya compatibilidad no es siempre total. Los gobiernos de los países en desarrollo son objeto de demandas de recursos contradictorias: por una parte, deben responder a necesidades tradicionales, como la seguridad alimentaria, la salud y la educación, y por otra, a nuevas prioridades, como la infraestructura tecnológica y el desarrollo de los recursos humanos. Los partidarios de la tecnología proponen acelerar la construcción de redes de telecomunicaciones al alcance del bolsillo de los usuarios, el establecimiento de normas y protocolos, la elaboración de programas y material informático, y la formación del personal especializado indispensable. Pero la tecnología suscita también posturas contradictorias sobre cuestiones sociales, como la equidad y la justicia social, la preservación de los valores culturales o la libertad de información.

    Beneficios para la empresa o para la comunidad. El éxito de la actividad económica debe ser a la vez rentable para la empresa y compatible con el respeto de la vida privada de las personas, la justicia social, la seguridad y el bien público.

    Chimeneas o teclados. La economía tradicional (las "chimeneas") tiene un gran potencial de evolución hacia la economía digital, sobre todo en algunos sectores en que el producto físico y la estructura del mercado se prestan a la implantación del comercio electrónico. Pero su potencial es aún mayor por lo que se refiere a la incorporación de procesos informatizados. La nueva economía (los "teclados") basa el desarrollo empresarial en prioridades diferentes, dado que los productos tienen una base digital y se fabrican, difunden y entregan por medio de procesos informatizados.

     

    Opciones equilibradas

    De lo que se trata es de encontrar un equilibrio justo, un punto intermedio entre una innovación sin trabas y una regulación total, lo que dependerá, entre otros factores, del nivel de desarrollo digital o capacidad informática del país de que se trate. Los países con una experiencia digital suficiente favorecerán tal vez las medidas de reglamentación, mientras que los menos experimentados se inclinarán probablemente por medidas liberales, propicias a la informatización.

    El comercio electrónico, o facilitado por procesos electrónicos, no debería considerarse como una alternativa al comercio tradicional. La tecnología no es más que un instrumento, cuya utilidad dependerá del uso que se le dé. Como dijo B.M. Vyas, Jefe de la Federación de Cooperativas Lecheras de Gujarat (AMUL), durante el Foro Ejecutivo, "las tecnologías de la internet o las nuevas comunicaciones son nuevos medios a disposición del empresario. Esto se puede llamar comercio electrónico, o como se quiera. Para mí, es un instrumento que me permite ampliar la empresa que dirijo, mejorando su capacidad y competitividad en el mercado".

     

    Cómo actuar en la economía del conocimiento

    Cualesquiera sean las reglas del juego, hay que conocerlas bien. Más importante aún, hay que adquirir las destrezas indispensables para jugar con eficacia y productividad.

    En la economía del conocimiento, es esencial tanto la adquisición del saber como la capacidad de aplicarlo para incrementar la competencia y la competitividad.

    Los gobiernos deben cumplir un papel activo impulsando actividades de sensibilización, búsqueda de consenso y coordinación que refuercen la capacidad de todas las partes interesadas. Tienen que detectar las ventajas competitivas de los sectores de exportación, tanto existentes como potenciales, y organizar programas de formación para la adquisición de competencias digitales. En síntesis, tienen que dotarse de una estrategia bien articulada y de un plan de acción sobre comercio electrónico, en estrecha colaboración con los representantes del sector empresarial.

     

    Enfoque gradual para las PYME

    El desarrollo del comercio electrónico no se limita a sus aspectos mercantiles. La mayoría de los países en desarrollo tienen bajos niveles de conectividad a la internet, anchuras de banda insuficientes y costos de acceso elevados. Ello explica que en estos países haya un número muy reducido de empresas dedicadas efectivamente al comercio electrónico (es decir, que realizan transacciones comerciales completas por medio de la internet).

    En todo caso, las nuevas tecnologías siguen revistiendo interés para la gran mayoría de PYME que no están aún preparadas para comerciar electrónicamente, en la medida en que pueden aprovecharlas en casi todas las etapas de su ciclo económico.

    Otro aspecto importante se refiere a que estas empresas no están obligadas a disponer de competencias informáticas propias, ya que existen muchas compañías de prestación de servicios y organismos de apoyo que actúan como intermediarios en la transmisión de los beneficios de las tecnologías a las PYME.

    Estos intermediarios venden sus servicios de estudios de mercado, prospección, análisis, búsqueda de oportunidades comerciales e incluso toma de contactos preliminares con interlocutores potenciales.

    Los ahorros para las PYME pueden ser considerables, lo que mejora su competitividad internacional. Para resumir, el éxito en el comercio electrónico consiste en aplicar nuevos métodos a las actividades tradicionales y también en concebir formas comerciales totalmente originales.

 


Fondo de la Comunidad F.F.P. no comparte necesariamente con el contenido del presente boletín electronico, editado por un grupo independiente de profesionales, con el objetivo de apoyar a los agentes económicos de Cochabamba y Bolivia

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